|
Arcos de la Frontera está situada al noroeste de la provincia de Cádiz, en la baja Andalucia. Se halla completamente bordeada por el legendario río Guadalete, siendo corazón y principio de la serranía gaditana y primer Pueblo Blanco de los diecinueve que componen tan inigualable y mundialmente conocida ruta turística. Esta ciudad de singular belleza se encuentra peculiarmente enclavado en la cima de una roca de unos 96 metros de altura a plomo con el río y a 195 metros sobre el nivel del mar. Existen evidentes restos que indican la presencia humana en la zona durante la Prehistoria y ya luego de forma continuada, pero será bajo la dominación islámica cuando Arcos se configure como el germen de la población urbana que aún hoy conserva. Su asentamiento en el medio geográfico acomodada al borde de la Peña tallada en tajo por el Río Guadalete, el trazado tortuoso de sus estrechas y empinadas calles, la monumentalidad de sus iglesias y castillo y las características de su caserío, plagado de evocadores rincones que se enlazan mediante arcos volados entre sus calles, hacen de esta ciudad y su paisaje todo un singular monumento urbano. Durante la Edad Media Arcos se dividía en dos barrios separados entre sí por un desnivel de más de 100 metros, dando lugar al Barrio Alto, donde se ubica la antigua ciudadela medieval y las edificaciones históricas más notables, y el Barrio Bajo, que queda fuera del recinto murado al que se accedía por las puertas de Jerez, y de Matrera. En la parte más elevada se alza la plaza principal, con el Alcázar o castillo, que data del siglo XV, del cual quedan sus torres del Homenaje y del Secreto; el Ayuntamiento, desde 1634, con interesante portada y cubierta artesonada en el Salón de los Escudos; la Iglesia de Santa María de la Asunción, de estilo góticocon posteriores reformas y adiciones renacentistas y barrocas y una espléndida colección de obras de valor, tanto en retablos, como en bordados u orfebrería; y en el otro lado las impresionantes vistas sobre el tajo del río Guadalete. Cerca de la plaza de encuentran la Iglesia de San Pedro, que compite en calidad artística y monumental con su vecina de Santa María, también de estilo gótico y con magníficos retablos, siendo el Mayor, quizás el más antiguo de la provincia. Otros edificios de interés son la iglesia del Convento de la Encarnación, tardogótico y renacentista; el Convento de San Francisco, gótico con reformas barrocas; el Convento de San Agustín, renacentista con Altar Mayor barroco; el de la Caridad, de finales del XVI, el se San Juan de Dios, y el de la Misericordia.
|