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Calles: Cadenas, Juan de Cuenca y Cananeo
Palacio del Conde del Águila Convento de la Encarnación Colegio Ntra. Sra. de Las Nieves Casa Palacio del Mayorazgo Hospital San Juan de Dios
Se llama así por estar en ella la entrada de la fundación de niños expósitos. En esta calle se asentó el viejo pósito instaurado por los Reyes Católicos. Fue elegida por M. Utrillo para ser reproducida en el "Pueblo Español" de Barcelona.
Afirman los eruditos locales que esta zona estuvo poblada de espesos castañares y que a derecha e izquierda de lo que hoy es la calle, habían construidos multitud de molinos aceiteros. Es llamada corredera, porque dada su amplitud, acostumbraban y podían correrla parejas de jinetes.
Pintoresca calle que merece la pena pasear. En ella, varias casas señoriales, patios de interés, la cuadra de la casa del Mayorazgo, etc, por ella podemos llegar a la iglesia de San Pedro.
Unas escalinatas de piedra que datan de 1.732 nos conducen al rellano donde se asienta la iglesia.
Es la parroquia Mayor, más Antigua, Insigne y Principal según rezan sus grandes títulos concedidos por el Sacro Tribunal de la Rota romana en 1764.
Aislada de toda construcción aparece como una mole de piedra orientada de Este a Oeste. La fachada principal muestra una gran portada en la que convergen el gótico final y el naciente plateresco. Está enmarcada entre dos contrafuertes en forma de pináculo gótico adornado con doseletes.
La puerta es adintelada, tres arquivoltas la enmarcan y sobre ellas, escudos, catedralicios sostenidos por leones rampantes.
Una cornisa separa esta zona de la superior, sobre la que aparecen dos arcos de medio punto adornados con cenefas y sobre ellos otros dos arcos a los que asoman ventanas circulares. Fue antiguo foso del castillo hasta el temblor de 1755 conocido por el terremoto de Lisboa que provoca el desplome de la muralla.
A la calle Cadenas la nombraron así por las cadenas que le pusieron al portal de la casa de los Yuste de la Torre como recuerdo de la visita a dicha estancia de Sancho IV. A dichas cadenas las sujetaban dos columnas. Parte de una de ellas, como indica el agujerito central se conserva por el montadero, poyete encalado que servía para trepar al caballo.
En la calle Juan de Cuenca, una mansión blasonada que perteneció a Juan de Cuenca y Farfán de los Godos, con patio al estilo de Toledo; más abajo, el primitivo solar de los Marqueses de Torresoto donde se realizaba una de las tres grandes tertulias de Arcos de 1861. A continuación un hermoso azulejo de S. José del S. XVIII.
La plaza del Cananeo, fue escenario de Autos Sacramentales, en ella observamos una casa coronada por una cruz de malta. Esta pequeña plaza conserva aún la solera del viejo Arcos.
Tiene planta cuadrangular, está compuesto de cuatro torres almenadas en sus esquinas. Fue alcázar militar en el periodo musulmán, sin embargo, el actual castillo responde a las reformas efectuadas en los S. XIV y XV. Según documentos consultados, conserva del primitivo alcázar un gran arco de herradura en le vieja entrada del Poniente y un lienzo en el Suroeste.
La Torre del Secreto, El Adarve de Levante, las Torres de Flanqueo del sur, el gran aljibe del Patio de Armas y los Merlones de Cobertura Piramidal datan de los siglos XIV y XV.
Tiene su acceso actualmente por debajo del arco donde estuviera el oratorio del Ayuntamiento. En la portada, coronándola, el escudo de los Duques de Arcos. Es propiedad particular.
Esta casa solariega está considerada como una joya del S. XV y en su estilo mezcla el gótico tardío con la tradición mudéjar. En el marco de la vieja puerta puede observarse un escudo afrancesado con el anagrama de Fernández de Espinosa, alcaide y antecesor del Conde del Águila quien le ennobleció y bautizó con su nombre.
La puerta está adintelada y enmarcada por un alfiz volado adornado con guirnaldas que terminan en arquillos. Las jambas se decoran con dos impostas a la altura del dintel y figurillas de animales y cadenas rodean el alfiz.
En el segundo cuerpo se abre una delicada ventana ajimezada con alfiz y dos agujas. Dos heraldos medievales portando mandoble y la cabeza degollada de un vencido, completan el diseño de los laterales.
Está situado en el Callejón de las Monjas. Fue capilla, hospital y cofradía en el siglo XV. Como convento se funda en la primera mitad del S. XVI y las obras fueron dirigidas por el Licenciado en Artes Alonso de Baena.
Su portada principal es plateresca y la contigua pertenece al estilo gótico florido, estando encuadrada en un arco florenzal. El interior de la iglesia es de una sola nave, conservando aún importantes fragmentos estilísticos del S. XVI.
El proceso desamortizador terminó de desfigurar este conjunto tan representativo de la arquitectura vernácula de la Baja Andalucía. Le viene su nombre por la imagen de una virgen ojival del S. XV, que estuvo ubicada en una hornacina en la cara interior de la derruida Puerta de Jerez. En esta calle, cercana al hospital de San Juan de Dios, existió una de las tres puertas de acceso a la ciudad, databa de la época musulmana y contaba con tres arcos, fortificación de doble muro, barbacana, foso y puente levadizo. En el dintel el escudo de armas de Arcos (hoy en la portada del Ayuntamiento), En 1852, se derribó bajo el pretexto de que interrumpía la línea de una tortuosa calle; algunos artistas fueron testigos de su demolición (Madrazo, Parcerissa), calificándolo -no es para menos- de hecho vandálico. Llamada así, por la existencia de una ermita bajo la advocación de la Virgen del Socorro, hoy desaparecida. Es una pintoresca y empinada cuesta que nos guarda sorpresas tan pintorescas como el balcón que da la vuelta a la esquina frente a la calle Cadenas, Por ella llegareis como hizo Pío Baroja a "callecitas solitarias de casas blancas con rejas"... Fundado en 1675, se encargan de él los padres jesuitas de la Misericordia. Lo dotó D. Diego de Virués y les dejó para ello su propia casa.
Con la expulsión de los jesuitas, lo habitaron los mercedarios por concesión del rey en 1785 hasta la desamortización de Mendizábal.
El dintel de su fachada ostenta el Escudo de España y las flores de lis de los Borbones. Es de severo porte y sencilla y clásica fachada. En el interior, dos interesantes artesonados, uno en la escalera y otro en el piso alto. Actualmente se utiliza como colegio público.
Es la única puerta que subsiste del recinto amurallado de la ciudad. Comunica el casco antiguo de Arcos con el Barrio Bajo.
Fue clave en la defensa de la ciudad al Oriente y está constituida por cuatro torres, un cubo central y el flanqueo de un par de torreones del que solo subsiste el de la izquierda a la bajada, llamado la Torre de la Traición.
Fue reconstruida en el S. XVII y XVIII, desde ella pueden apreciarse restos de muralla encajonados entre las casas. Desde el exterior aparece un arco rodeado de viviendas, con una capilla de sencilla bóveda con linterna que guarda en su interior una buena talla, restaurada recientemente de la Virgen del Pilar. Su fachada es suntuosa y herreriana. Fue construido en el S. XVII. La portada principal está compuesta por dos cuerpos, el primero con columnas pareadas de orden toscano a ambos lados del hueco rectangular de la puerta. El segundo presenta dos pilastras toscanas de fuste estriado.
Se remata con un frontón triangular roto que contiene un escudo con yelmo y lambrequines de la familia Núñez de Prado.
En la pare superior, un mirador de planta cuadrada con elementos de tradición mudéjar, tres arcos de medio punto enmarcados por un alfiz y cubierta a cuatro aguas.
De sus esplendores pasados detectamos en su interior los amplios patios columnados, los artesonados de amplios salones, etc. Actualmente es Casa de la Cultura.
Una buena parte de la Historia de Arcos transcurrió en torno a esta Plaza, donde se adiestraron soldados y jinetes, jugaron los nobles, se lidiaron toros, se celebraron autos sacramentales, se establecieron mercados mañaneros, veladas de la patrona, etc. A partir de 1608, se inicia en ella la vida civil y alrededor de ella se van construyendo casas. Portada de piedra fechada en 1738. Como su nombre indica fue almacén de trigo en el S. XVIII.
Su fundación data de 1539, como Convento de San Juan de Letrán. En el vivieron el "Beaterio de las Emparedadas" mediante autorización del Alcalde hasta la finalización de las obras del Convento de la Encarnación en el que se refunden.
En 1586, la Orden de San Agustín de la Observancia, de la que fuera muy devoto el Marqués de Cádiz funda el convento de frailes agustinos calzados y "Toman algunas casas principales" con el fin de ampliarlo y construir una iglesia "más decente que la que tenían".
En 1587 se bendice la iglesia ultimando el retablo mayor un carpintero y tallista local, Martín Hernández.
El convento tuvo una vida floreciente y contaba con 20 religiosos predicadores que enseñaban Gramática, Arte y Filosofía en los inicios del S. XVIII.
Los eruditos locales nos cuentan como el claustro grande contaba con 28 columnas de jaspe negro. En el siglo XVI se creó como hospital de S. Sebastián unido a una ermita. En 1596 todos los hospitales de Arcos quedaban refundidos en él.
Posee un armonioso patio de columnas con una rica escalera barroca. La iglesia consagrada en 1597 es, a juicio de Romero de Torres, "una bonita iglesia barroca descargada de adornos y de aspecto sencillo y agradable".
En su interior, destacan el retablo mayor de pino de Flandes sin dorar, barroco de 1735, la imagen del Cristo de la Vera-Cruz labrada por Antón Vázquez en 1545, de reminiscencias góticas y la imagen de Nuestra Señora de la Angustia, talla de bulto redondo que figuró en la exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929. Fue fortaleza musulmana sobre una colina hasta el S. XV que se convirtió en ermita bajo la advocación de San Miguel.
A causa de las lluvias, se hunde en 1684 y se vuelve a construir en el S. XVIII. Ha sido además de iglesia, hospicio de niños huérfanos. Actualmente está cerrada al culto, utilizándose como salón de conferencias y exposiciones.
San Pedro es un edificio aislado en el centro de una amplia plataforma elevada unos dos metros del nivel de la calle, a la que se asciende por una escalinata.
Las fachadas laterales son barrocas y ofrecen menor interés que la principal, compuesta de tres cuerpos: portada, balcón y campanario.
Fue realizada en el S. XVIII en estilo barroco con la influencia de la escuela arquitectónica Sevillana, son sus autores Manuel Gómez y Pedro de Silva. En el primer cuerpo de esta fachada se encuentra la puerta, flanqueada por columnas pareadas con dos hornacinas superpuestas con imágenes en ellas. Un friso recorre la parte superior y sobre él una cornisa.
Se llama así por estar en ella la entrada de la fundación de niños expósitos. En esta calle se asentó el viejo pósito instaurado por los Reyes Católicos. Fue elegida por M. Utrillo para ser reproducida en el "Pueblo Español" de Barcelona.
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